jueves, 17 de octubre de 2013
Octubre perfumado.
El jardín está hermoso y perfumado. La luz, los olores, el aire limpio y la suavidad de la temperatura nos recuerda la primavera. Una primavera quizá menos vital, pero con matices más ricos en los colores y los aromas.
Huelen las gardenias, los pocos nardos de un tiesto, las rosas, la menta, la hierba luisa y ese aroma acre, verde y amargo, de la hierba mojada.
Son unos días que animan a pequeños cambios, a retoques y a trasplantes. Haciéndolos los aficionados usamos nuestra capacidad de planificación, visualizando la belleza que nos sorprenderá en la próxima primavera.
En estas fotos intento compartir el placer de pasear por este pequeño espacio que para mí es en verdad mi paraíso.
domingo, 22 de septiembre de 2013
Los baños de la castaña.
Caen los primeros erizos del color del jade, aún de tacto suave, con su relleno de castañas tiernas e insípidas. En los lejanos tiempos de mi infancia traían un mensaje: es el momento de ir a tomar los baños de la castaña.
Nos hospedábamos en Marín, en la calle Real, casa de la señora Petra. Nueve días - siempre nueve - ni uno más ni uno menos. Todos los días siete inmersiones - siempre siete - aplicadas por un antipático bañero, al que le daban buenas propinas por dejarme tiritando y sin respiración… el buen Dios le habrá perdonado pues lo hacía científicamente, para “mejorar mi salud”.
Los baños de mar eran casi un ritual místico, si tomabas los nueve baños pasarías con salud el invierno. Era frase corriente refiriéndose a alguien que había caido enfermo: “se fora ós baños non tería esa maleita”.
Conservo un nítido recuerdo de esos días, la fonda de la señora Petra me parecía un pequeño palacio: tenía luz eléctrica... ¡Y una radio! Algo mágico.
Me decía la abuela, cuando recordaba la primera vez que había visto encenderse una lampara sobre la mesa del comedor de la fonda: “o poder de Dios é moi grande”, explicándome el asombramento que le produjera la luz, y mucho más esa voz que se oía allí mismo, aunque la persona que hablaba estaba “moi, moi lonxe”.
Tuve la suerte de volver años mas tarde como invitada de esa maravillosa familia. Fueron días felices, arropada por el cariño, la gracia y la alegría que te envolvía en esa casa.
Me gusta pensar que mis abuelos portugueses, a los que no conocí, tendrían ese mismo encanto, pues todos ellos eran gente del mar.
Ahora ya no hago esa parada y fonda… estos días no son de descanso, más bien de trabajos forzados pues el pobre jardín está muy castigado por la falta de lluvia.
Las azaleas y los rododendros acusan la prolongada sequía, y por eso decidimos recortar las ramas más castigadas, lo que dejó huecos desagradables a la vista. Solucionamos algo bajando ramas, fijándolas al suelo con ganchos y cubriéndolas de tierra y hojas, así enraizarán y en poco tiempo estarán frondosas.
Tambien podé el rosal trepador Cecile Brunner, que en esta zona sólo florece en primavera. Quizás por ello crece desmesuradamente. Fueron dos horas largas, aún contando con la buena ayuda de mi nieto Luis.
Ahora tengo que continuar con la poda de las hortensias; algunas matas aún tienen bonitos tonos apagados de azules, violetas y rosas. Son tan bonitas que quizás no tenga el valor de podarlas… y luego me quejaré de que están demasiado altas, como dicen en mi tierra: “não há bela sem senão”. Las hortensias en mi jardín se portan como señoritas complicadas; ya seguí todas las normas y probé todos los consejos y los resultados han sido siempre irregulares.
Estos trabajos - que me cansan, pues los años restan agilidad - producen una especie de euforia, y no hay duda que ayuda a que los movimientos sean más ágiles y sueltos.
Y el jardín también lo agradece, es como un niño un poco presumido al que le gusta que lo acicalen.
A todos mis amigos les deseo un feliz otoño.
martes, 17 de septiembre de 2013
Final del verano.
Hace años que la revista de jardinería italiana Gardenia publicó un artículo aconsejando podar las hortensias "exactamente" el día 28 de agosto. Hoy volví a leer un consejo parecido publicado por un vivero de Valencia que recomienda podar a comienzo del otoño.
Desagrada desnudar una parte del jardín tan pronto, aunque este año la floración fue pobre y se agostó pronto porque los golpes de calor fueron frecuentes, con temperaturas de 40 grados algunos días.
Está claro que el jardín perfecto sólo se consigue unos pocos días cada año…
¡Y aun así compensa!
El viento ha estado soplando con furia y me pasé el día regando. Regando y recordando: cuando era niña íbamos en procesión al río con la imagen de San Roque implorando la lluvia para salvar la cosecha de maíz - el alimento básico para la gente de las aldeas. Hoy rezo implorando la lluvia por temor que nuestro monte plantado de pinos pueda ser pasto de otro fuego más. Antes al fuego no se le tenía miedo pues los montes estaban limpios y las carballeiras difícilmente ardían.
Ahora el viento continúa, aunque menos violento. Hace calor y hay que regar en profundidad. Al no usar fungicidas algunos rosales están tristes. El de peor aspecto es Emperatriz Josefina, una gálica que yo creía más resistente. Eliminé sus ramas muertas y empezaré a alternar los tratamientos de jabón lavavajillas, que parece que ayuda, con infusiones de cola de caballo, que contiene equisetonina, que según dicen es tóxica para los hongos. Espero que sea cierto. También les daré un aporte de un abono rico en superfosfato.
Luego espero tener el valor de eliminar los que no reaccionen aceptablemente. Ya retiré media docena, todos comprados en mercadillos. Eran muy frágiles, aunque sus flores eran hermosas y agradezco el tiempo que dieron color al jardín.
Durante el mes de agosto los rosales dormitan hasta septiembre, cuando tenemos la floración de otoño - que a veces es tan hermosa como la de primavera, y a mí me parece siempre de colores más delicados. A pesar de ello los rosales de David Austin y del Rvdo. Pemberton todavía tienen flores, así que al atardecer hicimos alguna foto porque la luz era de una gran belleza. Las lavandas están recortadas y hermosean las rosas.
domingo, 18 de agosto de 2013
Un mes tranquilo.
En agosto el jardín requiere menos atención que durante los meses anteriores.
Si se tiene riego automático ya solo preocupa cortar cada semana el césped, aunque siempre hay algún ángulo muerto que vigilar por si el riego no llega en cantidad suficiente …así perdí algún rosal.
Con el riego crecen también las llamadas “malas hierbas” - que a veces no lo son tanto - pero que si crecen en exceso no hay más remedio que arrancar. Aunque hace ya algunos años que he dejado de tener la preocupación por la “tierra limpia”. Por ejemplo, el ranúnculo silvestre, que es francamente invasor y al que tuve la guerra declarada, me preocupa ya menos, y a pesar de que ahora lo dejo crecer y no utilizo productos químicos las plagas no aumentaron de forma alarmante.
Hace algún tiempo me aconsejaron usar como fungicida Fairy, el popular jabón liquido para lavar la vajilla, así que escogí un rosal especialmente sensible a la mancha negra para hacer el experimento. De momento está reaccionando bien, todos los brotes nuevos están fuertes y sanos - estoy atenta a su evolución para decidir si trato alguna otra planta.
Entretanto continuamos los tratamientos con jabón de potasio con bastante buen resultado, pero no hay duda que el Fairy sería más económico. Si alguien quiere hacer la prueba, la dosis que me aconsejaron es de 2 cucharadas soperas de Fairy disueltas en 6 litros de agua.
martes, 9 de julio de 2013
Momento de la máxima floración de las rosas.
Buyuk con el rosal Centenaire de Lourdes al fondo.
La pequeña rosaleda llegó a la edad adulta, cumplió en enero 10 años.
Me refiero a los rosales adquiridos en Inglaterra, en los viveros de Peter Beales, completados por otros que en los años siguientes me regalaron, procedentes de los viveros de David Austin, Kordes y Barni.
Están también los viejos ejemplares conseguidos a través de Kanda de Barcelona y, por supuesto, los primeros ejemplares adquiridos en Portugal.
¡Y los enamoramientos de los mercadillos!
Sadler's Wells de Peter Beales.
Meg de Gosset.
Queen of Denmark, de Booth.
The Shepherdess de David Austin.
Madame Hardy, de Julien-Alexandre Hardy.
Linderhof de Kordes.
Debiera ser la primavera la época de máxima belleza de los rosales, pero el mal tiempo no lo permitió: la exuberante floración duró solo unos pocos días. Así que es ahora el momento de máxima floración de las rosas.Pero la última tormenta trajo unas horas de lluvia torrencial, regalo frecuente que nos manda el mar de Vigo, y ahora toca retirar las flores ajadas para así ayudar a una segunda remontada de la floración. Es un trabajo fatigoso, aunque compensa ya que así desaparece ese aire de desaliño que tanto me desagrada.
Jazmín.
Benjamin Britten, de David Austin, con manchas provocadas por la lluvia.
miércoles, 12 de junio de 2013
¡En busca del jardín del Edén!
Gertrude Jekyll de David Austin.
Rosas del Reverendo Pemberton.
Cuando las floraciones son exuberantes y la fiesta de los colores llena los rincones de luz, lo menos armonioso pasa casi desapercibido.
Pero este año no fue infrecuente oír el comentario “nunca estuvo el jardín tan poco lucido” o “el jardín parece un poco abandonado”. El exceso de agua le daba un aspecto comatoso, apagado y sin vida. Ni siquiera la hierba crecía con fuerza.
Por eso los pequeños fallos se perciben ahora con más intensidad. Tendré que intentar algunos cambios.
El rosal Inmensee de Kordes está sufriendo porque no tiene el espacio suficiente para extenderse, intentaré llevarlo a un lugar que no sea de paso. En este momento nos crea un dilema: si no lo podamos nos impedirá acceder cómodamente al césped, pero la poda le va a restar mucha belleza a su elegante forma de expandirse, y al recortarlo para liberar el paso aparecerá una maraña de ramitas secas de aspecto áspero que tardarán en recubrirse de verde.
Por otro lado el rosal Mutabilis está deslucido y enclenque, entre las raíces de un arce y las del seto de piracanta - los dos muy próximos - no le dejan desarrollarse con normalidad: En una ocasión pude verlo en un jardín de buen clima y buena tierra y me enamoró ¡Es cierto que sus flores parecen mariposas!
Hoy tuve la tentación de moverlo. Con buena ayuda no sería difícil. Tendrá que ocupar el lugar de Inmensee, pues no tengo otro espacio apropiado. Pero transplantar este último va ser un trabajo duro, así que creo que solo con los días frescos de octubre podré intentarlo.
El estanque también parecía demasiado enmarañado, así que lo limpiamos e incluso le pusimos un remiendo a la tela del fondo - cosa nada fácil. Perdía demasiada agua por una rotura.
La hermosa mata de calas sufrió al ser removida, aunque siempre se recupera con facilidad, solo hay que darle su tiempo.
Este año las semillas puestas en tierra no germinaron en muchos lugares y aparecían espacios oscuros, desagradables a la vista. Lo solucionamos trasplantando algunos helechos que visten de gala esos huecos.
Más difícil es disimular la falta de ramas en algunos rosales, todos los años tenemos desagradables visitas de ladrones de esquejes. ¡Estos días deben de estar soñando con su jardín del Edén! Aunque no creo que lo consigan, pues por la forma en que cortan las ramas deduzco que no saben gran cosa de cómo se tratan las plantas y por supuesto no las aman. Les recomendaría algún libro de Grabrielle Van Zuylen.
Esta primavera el premio a la más bella rosa de mi jardín se lo doy sin dudar a Golden Celebration de David Austin. ¡Es perfecta!
Golden Celebration de David Austin.
El grupo de Felicia, Cornelia y Buff Beauty como todos los años se lleva una mención especial. Son como los buenos amigos: no crean problemas.
Los trepadores tuvieron mejores años, solo Cecile Brunner tuvo una espléndida floración y está aguantando muy bien los cambios bruscos de temperatura de esta primavera.
Y a pesar de todo… bendito jardín.
Pierre de Ronsard de Meilland.
Général Schablikine de Nabonnad.
Lichtkönigin Lucia (Kordes 1966).
Eglantyne de David Austin.
domingo, 2 de junio de 2013
Culebras de agua en el estanque.
En estos días el campo bulle de vida. El jardín tiene una gran variedad de residentes fijos y algunos visitantes temporales. Me gustaría ser hábil en el arte de la fotografía para mostrároslos, pero no tuve la suficiente paciencia y ahora tengo que pedir ayuda y no siempre la puedo tener en el momento de captar una imagen interesante.
Hace dos días mi hija estaba en el jardín justo en el momento que la necesité. Estuvimos horas contemplando emocionadas el ritual de cortejo de dos culebras de agua (Natrix maura) que visitan con cierta frecuencia nuestros pequeños estanques.
Es cierto que causan bajas entre los peces, las ranas y los tritones, pero por las sabias reglas de la naturaleza se mantiene un equilibrio que raramente se altera. A lo largo de muchos años he podido observar lo que siempre me pareció un milagro: en primavera llego a contar sobre 80 pececillos recién nacidos, al llegar octubre nunca quedan más de un par de docenas, y así años seguidos.
Un día, hace dos años, desaparecieron casi todos. Pronto nos dimos cuenta de que la causa era una pareja de garzas reales (Ardea cinerea). Yo sabía por algunos libros que en Francia es frecuente ver en los estanques bonitas esculturas en metal de garzas en posición vigilante; ese día entendí por qué las colocan: las garzas son muy territoriales y cuando ven que una de ellas ya ha ocupado un estanque las demás no se atreven a posarse.
Encontramos en un vivero una fea imitación de plástico y parece que resulta efectiva. Tengo el cuidado de cambiarla de lugar cada pocos días.
También puede ser que las garzas se hayan marchado por otra causa. En otros tiempos creo que eran muy frecuentes y las gentes no las debían de querer bien pues un insulto muy frecuente era, siempre referido a mujeres, “Pareces unha garza”. Significaba que eras altanera, dura e irascible.
Os dejo con las fotos de las culebras.
Hace dos días mi hija estaba en el jardín justo en el momento que la necesité. Estuvimos horas contemplando emocionadas el ritual de cortejo de dos culebras de agua (Natrix maura) que visitan con cierta frecuencia nuestros pequeños estanques.
Es cierto que causan bajas entre los peces, las ranas y los tritones, pero por las sabias reglas de la naturaleza se mantiene un equilibrio que raramente se altera. A lo largo de muchos años he podido observar lo que siempre me pareció un milagro: en primavera llego a contar sobre 80 pececillos recién nacidos, al llegar octubre nunca quedan más de un par de docenas, y así años seguidos.
Un día, hace dos años, desaparecieron casi todos. Pronto nos dimos cuenta de que la causa era una pareja de garzas reales (Ardea cinerea). Yo sabía por algunos libros que en Francia es frecuente ver en los estanques bonitas esculturas en metal de garzas en posición vigilante; ese día entendí por qué las colocan: las garzas son muy territoriales y cuando ven que una de ellas ya ha ocupado un estanque las demás no se atreven a posarse.
Encontramos en un vivero una fea imitación de plástico y parece que resulta efectiva. Tengo el cuidado de cambiarla de lugar cada pocos días.
También puede ser que las garzas se hayan marchado por otra causa. En otros tiempos creo que eran muy frecuentes y las gentes no las debían de querer bien pues un insulto muy frecuente era, siempre referido a mujeres, “Pareces unha garza”. Significaba que eras altanera, dura e irascible.
Os dejo con las fotos de las culebras.
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