Estoy furiosa.
El jueves pasado fue un día soleado pero con fuerte viento que soplaba del nordeste. Por la tarde, trabajando en el jardín, empezamos a notar un leve olor desagradable, algo cáustico, que nos produjo fuerte picor en los ojos, rigidez en los labios y quemazón en la lengua.
Quiso el azar que una persona de la aldea, que sube al monte con mucha frecuencia, se encontrase esa tarde en el alto donde están colocados tres generadores eólicos con un “astronauta”... esa fue la palabra que usó. Y con razón, pues se trataba de un individuo con una "escafandra llena de tubos" - así me lo dijo - que estaba fumigando el monte. Esa misma zona ardió no hace muchos meses.
¿No saben que en días de viento no se puede fumigar?
Informamos al Seprona y a Medio Ambiente.
Ahora está de moda en las aldeas fumigar con herbicida los caminos, imitando el ejemplo que dan lan distintas Administraciones en los bordes de las autopistas y de las carreteras comarcales.
Sería un interesante estudio social definir la razón de porqué este rechazo a las hierbas y a las florecillas de los bordes. ¿Sabéis que incluso se vende un producto para - dicen - “alejar” a los pájaros?
Ahora son las seis de la mañana y oigo cantar algún pajarito. Temo por ellos.
Estos días pasados las abejas estaban muy activas, pues el seto de piracanta está floreciendo. Sin embargo ayer vi muy pocas, no sé si es casualidad o si sufrieron algún daño.































