lunes, 27 de mayo de 2013

La nefasta moda de usar herbicidas en el mundo rural.


Estoy furiosa.

El jueves pasado fue un día soleado pero con fuerte viento que soplaba del nordeste. Por la tarde, trabajando en el jardín, empezamos a notar un leve olor desagradable, algo cáustico, que nos produjo fuerte picor en los ojos, rigidez en los labios y quemazón en la lengua.

Quiso el azar que una persona de la aldea, que sube al monte con mucha frecuencia, se encontrase esa tarde en el alto donde están colocados tres generadores eólicos con un “astronauta”... esa fue la palabra que usó. Y con razón, pues se trataba de un individuo con una "escafandra llena de tubos" - así me lo dijo - que estaba fumigando el monte. Esa misma zona ardió no hace muchos meses.

¿No saben que en días de viento no se puede fumigar?

Informamos al Seprona y a Medio Ambiente.

Ahora está de moda en las aldeas fumigar con herbicida los caminos, imitando el ejemplo que dan lan distintas Administraciones en los bordes de las autopistas y de las carreteras comarcales.

Sería un interesante estudio social definir la razón de porqué este rechazo a las hierbas y a las florecillas de los bordes. ¿Sabéis que incluso se vende un producto para - dicen - “alejar” a los pájaros?





Ahora son las seis de la mañana y oigo cantar algún pajarito. Temo por ellos.

Estos días pasados las abejas estaban muy activas, pues el seto de piracanta está floreciendo. Sin embargo ayer vi muy pocas, no sé si es casualidad o si sufrieron algún daño.

¡Mi resentimiento no es inmotivado!

viernes, 24 de mayo de 2013

¡¡¡Lluvia, frío y granizo!!!


 Con lluvia, frío y granizo, así está pasando la primavera, y aunque nosotros tiritamos, el jardín está pleno de verdor y con aspecto de buena salud.

Los rosales llenos de capullos, lozanos, con muy poca o casi ninguna mancha negra, esperan los días soleados para regalarnos con una fiesta de color y perfume.

Aún así alguna rosa abrió tímidamente.

 Rosal trepador y azalea.

 Rosa Ispahan

Las azaleas tienen las flores maceradas por el exceso de agua y no brillan con la alegría de otros años.




Magníficos los helechos.


martes, 7 de mayo de 2013

Primavera.


Lenta y un poco pálida llegó la primavera, sin rosas abiertas y sin iris germánicos florecidos que tanto alegraban el jardín en abril y mayo. Solo las azaleas no faltan a la cita, aunque también ellas llegan con algo de retraso.



Me deprimía un poco la falta de color del mes de abril, así que recurrí a unas macetas de petunias y geranios, que van a durar poco en buenas condiciones porque vienen del vivero y son frágiles. Aun así aportaron algo de brillo a estos días tan inhóspitos de las últimas semanas.

Ahora el jardín ya tiene rincones llenos de color que bailan con la luz de la mañana.

El atardecer también tiene brillos tenues y unas tonalidades suaves que transmiten paz.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Non hai vento: non hai mal tempo.



“Non hai vento: non hai mal tempo.”

Hoy tiene sentido el refrán, un viento helado nos acompaña y será responsable del fracaso casi seguro de un trasplante.

Desde el principio del jardín he estado constantemente cambiando plantas de un lugar a otro: unas veces por falta de visión espacial, otras por plantas que se desarrollan más de lo previsto, colores que chirrían, formas que desagradan, etc... Nunca fue para mí un problema. He llegado incluso a realizar algún trasplante en agosto sin complicaciones.

 Bloomfield Abundance

No hay duda en el jardín las prisas no son aconsejables. Estos días tuvimos que cambiar la situación del rosal Bloomfield Abundance, estorbaba la visión del estanque, interfería el reflejo de la luz en el agua. Una vez decidido el cambio, y al ser una planta con un peso excesivo, recurrí a la ayuda de un voluntario con fuerza pero sin noción alguna de estos trabajos. Cuidado con estos ayudantes, porque siempre tienen entusiasmo, y con la mezcla de entusiasmo y fuerza… ¡socorro! En unos minutos la planta está en el aire, con raíces partidas y raicillas al aire por las sacudidas. De nada vale que le repitas: “¡Cuidado!” En seguida te responden: “No se preocupe, si es un momento…” El resultado es una segura deshidratación de la planta. En este caso, con mucha suerte y una drástica poda, colocándolo a la sombra y con algún aporte de agua con abono líquido una vez a la semana, quizás remonte. Siempre que este viento tan frío y cáustico no perdure muchas horas.

Cecile Brunner

Trasplantar es fácil si se respetan unas cuantas normas: haciendo una zanja alrededor de la planta que coincida con la línea vertical del extremo de las ramas exteriores, lo suficientemente profunda para levantar el cepellón haciendo palanca con dos palas enfrentadas. Levantando la planta lentamente, sin sacudidas bruscas, y habiendo tenido el cuidado de humedecer levemente la tierra antes de empezar el trabajo.


También hay que tener siempre la previsión de preparar adecuadamente un lugar o tiesto en donde colocarlo.

Si es en tierra el agujero será lo suficientemente amplio para que el cepellón quepa holgadamente. Si la tierra es muy húmeda es importante colocar en el fondo algo de gravilla o trozos de tiestos rotos para favorecer un adecuado drenaje.

Luego, con una mezcla de buena tierra mezclada con algo de abono curado (cuidado con el abono fresco, puede transmitir enfermedades si toma contacto directo con las raíces) se termina de rellenar el hueco y, una vez bien asentada la planta, se humedece con una regadera de agua. Finalmente se presiona la tierra alrededor de la planta con los puños cerrados para evitar que queden bolsas de aire.

Si se lleva la planta a un tiesto se siguen las mismas normas; el tiesto tiene que ser amplio para poder de vez en cuando aportar algo de tierra rica en nutrientes.

El resultado es siempre muy bueno.

Si este rosal muere será uno de mis poquísimos fracasos.




jueves, 25 de abril de 2013

Las primeras floraciones de esta rara primavera.

Peonía.

Esta foto muestra la primera y única flor de una planta de 4 años. Las peonías son flores muy hermosas por su delicado colorido y sus movimientos. Se abren por la mañana y al caer la tarde se recogen. Tienen un ligero y dulce perfume.

Cortadas en capullo duran muchos días lozanas y después, ya secas, conservan su elegante forma durante muchos meses. Tengo un arreglo con estas flores desde el mes de noviembre del pasado año que no me decido a tirar pues aún da placer mirarlo. Tienen un solo defecto: ¡no les gusta el clima de mi jardín!


Los rosales ya tuvieron su primer tratamiento con sulfato de cobre. Hoy, si el viento amaina, les aplicaremos el segundo.

No puedo emplear otros productos, así que hasta que empiecen a florecer emplearé el sulfato, luego los rociaré con jabón de potasio. Algunos jardineros opinan que fortalece la planta para que pueda resistir mejor los ataques de los hongos.

También me preocupo de darles durante este mes un aporte de algún abono rico en potasio, 40 gramos por planta. Procuro que tengan una buena aireación y riegos profundos.

Con todo, al no usar fungicidas, algún problemilla aparecerá. Espero que no sean demasiado graves.

Los rosales gálicos, que andan por el jardín desde el principio del siglo pasado, jamás tienen problema alguno. Es una pena que sólo tengan una floración - y muy corta. Como dicen en mi tierra: “Não há bela sem senão!

lunes, 15 de abril de 2013

Añoranzas.


Alguna vez me han aconsejado no añorar tiempos pasados. Posiblemente un buen consejo, que yo no he aceptado.

No es posible dejar de añorar a los seres amados que ya no están físicamente a nuestro lado. No, no es posible.

Hay otras pequeñas añoranzas que también están ahí:

Añoro las noches sin luces.

Añoro los cielos estrellados.

Añoro los sonidos de mi aldea, que quizás no vuelvan nunca. Esa voz que al atardecer llamaba “Ai Manoooeeeeeellllllllllllllll…”. Llamada que el eco repetía, y así el Sr. Manuel bajaría las vacas del monte antes que terminara el día. Algunas veces la gente de la aldea tenía que subir con los "fachiqueiros" a buscarlo en la noche cerrada. Era un ser entrañable - había vivido más de cuarenta años en algún punto del Amazonas - y jamás tenía prisa. ¡¡Era un hombre feliz!!

Como echo de menos oír el golpeteo de un hierro en un legón intentando al final del día alejar a la zorra, acompañado de una voz que decía, medio cantando: “¡Jurria... Jurria, Jurria!” Y así largos minutos…

Sí, hoy recuerdo esos tiempos que vieron el final de una cultura campesina que, a la par de la dureza de algunos trabajos, tenía sabiduría, amor a la tierra y alegría para cantar trabajando. Serían voces “esganizadas” - decían algunos - simples e indolentes. Quizás lo fuesen. Alegraban el alma.

Al fin la primavera, con un  mes de retraso.

 Hoy asomó tímidamente el sol y hemos podido poner en tierra arbustos que llevaban meses en tiestos esperando que la lluvia nos diera un respiro. Sólo soy capaz de recordar uno o dos inviernos de tanta agua.

Trabajos de primavera.

Camelio en flor.

Con buen ánimo y mala voz yo también canturreé mi largo repertorio. 

Que lo que queda de primavera nos sea propicia.

sábado, 30 de marzo de 2013

Jueves Santo.

La magia de las palabras. Hoy me viene a la memoria una preciosa frase de mi abuela: “Miña filliña, é Jueves Santo, non se pode cantar, está ‘el Señor bajo tierra”.

Estas palabras en castellano me transmitían un sentimiento de reverencia y amor; recuerdo con toda nitidez que daba vueltas, casi como en un baile, repitiendo “Está el Señor bajo tierra, está el Señor bajo tierra…” Y aún ahora al recordarlo siento como un remordimiento, pues yo sabía que lo que estaba haciendo no era correcto. Quizás en la transgresión radicaba la emoción: estaba "el Señor bajo tierra"... pero yo sabía que el domingo las campanas tocarían a Gloria.

 Masaccio. "Crocifissione" 1426, Polittico del Carmine di Pisa.

También me parecían mágicos los romances que me recitaba mi padre. El de Jueves Santo ya lo tengo algo olvidado:

Jueves santo, jueves santo,
tres días antes da Pascua,
cuando el redentor del mundo
a sus discípulos llamaba.
Los llamaba uno a uno,
par a par los ajuntaba,
desde que juntos los tenía,
cenas de gloria les daba.
¿Cual de vos discípulos míos,
morirá por mi mañana?
Se miraban unos a otros,
y ninguno decía nada.
Sólo fue san Juan Bautista,
predicador de montañas:
“Moriré por ti Señor,
antes hoy que mañana.”
Porque mañana era viernes,
cuando Jesús caminaba,
con una soguita al cuello
por donde los judíos tiraban.
Cada tirantazo que daban,
gotas de sangre caían.
Por el rastro de la sangre,
va la Virgen preguntando
“Por mi hijo, por mi hijo,
por mi hijo, mi amado.
No lo he visto, no lo he visto,
pero señales me han dado
que llevaba un pañuelito encarnado
de limpiar su santo rostro,
que lo tenía muy sudado”

No recuerdo el final - si es que lo tenía - pero no importaba: me parecía bellísimo. Y aún hoy me lo parece, a pesar de alguna palabra chirriante. Lo cierto es que mi padre había emigrado a Portugal a los once años y hablaba un buen portugués, un mal castellano y un hermoso gallego… por lo menos en mi recuerdo.

 Recuerdo también una oración de Viernes Santo, el “Padre nuestro pequeniño

Padre nuestro pequeniño, lévame por bo camiño.
Alá fun, alá cheguei, tres Marías atopei,
preguntando por Jesús.
Jesús estaba na cruz, cos peciños a sangrar,
chamando por Magdalena, que llos viñera alimpar.
“Non atentes Magdalena, non me vaias lastimar
que estas son '
las cinco llagas, que por vos he de pasar'.
A pequeniños e a grandiños, a todos ei de salvar”.