Ballerina, Bental 1937.
Casi nada tengo para compartir con mis amigos, los amigos de las rosas.
Mis rosales languidecen. En el pasado estaban muy protegidos por las fumigaciones con productos químicos anti-hongos; al no poder proporcionarles ahora esa protección por problemas de salud se resintieron enormemente.
Para combatir los hongos llevo desde principios de mayo siguiendo un consejo que, según me garantizaron, daba buen resultado, pero no ha sido así. Se trata de rociar las plantas con jabón liquido y aceite diluidos en agua: una cucharada por litro.
Unos amigos que tienen un jardín en esta misma zona, con los mismos problemas - aunque disfruta de más sol, pues no está tan cercado por arboles que lo sombreen - experimentaron con vinagre de sidra diluido y parece que sus rosales tienen brotes más lozanos que los que observo en mis plantas.
Voy a intentar el mismo remedio, a ver si me da resultado. De todos modos los hongos son unos enemigos poderosos, muy antipáticos...
Por otro lado el jardín está verde y apacible, parece que vamos a disfrutar de un septiembre cálido. Siendo así - y si nos salvamos de incendios en nuestros montes - os invito a visitar estas tierras. A pesar de algunas “modernidades” aún es un lugar hermoso.
Aspecto del jardín en estos días:
Rosa chinensis Mutabilis.
Anna Fendi, Barni 2004.
Tickled Pink, Fryer 2006.
Centaurea.
Mermaid, Paul 1917.
The Alexandra, David Austin, 1992.
Sarah Van Fleet, Dr. Walter Van Fleet 1926.
Hibiscus Disco Belle White.






















